Sexologa Celia
Sexóloga y Psicóloga de la Universidad de Buenos Aires
Estudios especializados en clínica sexológica (C.E.T.I.S.). Dos diplomaturas universitarias en salud sexual (U.A.I.)
Miembro de la Comisión Científica de FESEA (Federación Sexológica Argentina)
Sexóloga acreditada y miembro de SASH.  Coach sexual (I.C.P.).
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 (54-11) 4791-9781 / 15-5958-1111 - Lic. Celia Laniado (UBA) - Buenos Aires, Argentina

 

 

Asfixiofilia, el placer autoerótico

 

     El propósito de este artículo es ayudar a las personas que tienen conductas asfixiofílicas que se le tornan inmanejables, para que sepan que pueden buscar ayuda profesional.
     No hay intención de proselitismo creando una página de asfixiofílicos, pues los que conocimos sólo pudieron darse cuenta de cuánto sufrían por su conducta compulsiva, descontrolada, cuando se enteraron de que pueden consultar a profesionales que estudiamos el tema de las parafilias (formas no convencionales de excitación).
     La asfixiofilia es una conducta que consiste en la autoestrangulación para incrementar la excitación y el orgasmo.
     Si bien  puede ser motivo de juego ocasional en las parejas, cuando se torna imprescindible para la práctica sexual, decimos que constituye una parafilia.
     Una parafilia de por sí sola no es una conducta socialmente negativa. Consiste en   estimularse sexualmente de manera no tradicional.
     La persona parafílica no se excita mirando una parte del cuerpo de la persona amada o por solo penetrarla o ser penetrada,. En el caso de la asfixiofilia, lo hace reduciendo el nivel de oxígeno, mediante los procedimientos cercanos a la estrangulación.
     Lo malo no es que la conducta sea diferente a la común.
     Lo peligroso es que al apretar el lazo, la media, el cordón, o la soga, o la media de nylon, en el momento del orgasmo  la persona  asfixiofílica puede perder la vida si por fracciones de segundos el oxígeno no llega a su cerebro. O bien puede desmayarse, o calcular mal su tiempo de reacción para desatarse, posteriormente al orgasmo.
   Muchos aparentes suicidios  develaron ser muertes autoeróticas por asfixiofilia cuando estudiamos la escenografía en que se desarrolló la escena sexual.
     Suele darse en adolescentes y en adolescentes tardíos pero también hubo varios adultos célebres, conocidos como ministros ingleses, cuyo deceso la difundió la prensa internacional.
     No faltan ocasiones en que la persona asfixiofílica se trasvista.
    Cada caso es particular y hay que estudiarlo en su contexto. Pero resulta interesante considerar que lejos de tratarse de una situación de bigenerismo,  muchas veces la ropa interior o exterior  que usa la persona que se autoestrangula, representa la búsqueda de  su pareja femenina virtual, significada a través de la ropa , lo  hace  sentir menos solo.

¿De dónde proviene la asfixiofilia?
   Como toda parafilia, (llamada perversión por la ley y el psicoanálisis, y denominada “parafilia” por la Sexología) tiene raíces antiguas en la biografía personal
   No se descartan, como en todas las conductas humanas, los componentes neuronales prenatales y postnatales.
   En algunos asfixiofílicos fallecidos por su práctica, se reconoció su enfermedad asmática.
   Pero según John Money, quien es co-autor de “The Breathless Orgasm” (El orgasmo sin aliento) sus primeras imágenes infantiles y de la niñez, erotizaron el estrangulamiento, revirtiendo el sufrimiento en placer.
   La ausencia de educación sexual familiar, la severidad y prohibición con los juegos sexuales de la niñez y de la infancia, junto con los episodios comunes en la vida de los niños (celos, abandono de los padres por la existencia de otro hijo menor, pérdida del padre, negligencia afectiva de los mayores hacia los niños, separaciones traumáticas de los padres) sumados a dificultades sensoriales, capacidad intelectual diversa, se combinan para construir un modelo mental afectivo y erótico que el autor llama “mapas del amor”.A ellos se suman los acontecimientos de pérdidas en una edad en que los duelos se elaboran, muchas veces a través del cuerpo, sin poder hablar con nadie por haber perdido un amor de la niñez.
   El mapa del amor del asfixiofílico tiene como requisito las imágenes eróticas que lo llevan a una conducta compulsiva de reducir su caudal de oxígeno cuando se masturba.
    Otros llegan a la relación sexual con una mujer, como en “El imperio de los sentidos”.
    No quieren morir, pero fantasean con esa vivencia oceánica intensa de la muerte, que asimilan al orgasmo. 

¿Cómo ayudarlos? Terapia sexual para ayudarlos a manejar la compulsión. 

 A través de terapias sexuales con especialistas en el tema. 
 No avergonzarlos…

 Ellos juran que no lo harán más y al mes caen en prácticas asfixiofílicas,

 Su conducta es compulsiva (descontrolada) e involuntaria.
Lo más ético es darles la esperanza de que un tratamiento en algunos casos combinado con medicación puede permitirle  manejar su compulsión.

Educación sexual como prevención.
    Durante los años de empobrecimiento del Gran Rosario por la creciente desocupación de los años 90, hubo una seguidilla de suicidios adolescentes en el pueblo de Gobernador Gálvez, de la provincia de Santa Fe, Argentina.
    Fue atribuido al desempleo de los padres de estos adolescentes.
    Al leer cuidadosamente los datos aportados por el periodismo, vislumbré en la descripción del fallecimiento de los adolescentes, algunas circunstancias semejantes a las de la masturbación asfixiofílica. Parecía que manejaban su conducta masturbatoria acompañada de estrangulamiento, con una ansiedad que arribaba a  una muerte no deseada.
    La Educación Sexual debe hablar de estos temas entre los jóvenes, no para dar ideas sino para prevenir que hechos políticos fortuitos llevan a que  los padres descuiden a  sus hijos. Los padres  están abrumados de pesares económicos, que no pueden, no saben y no aprenden a hablar de temas sexuales, ni a  guiar a sus hijos, no detectan su parafilia y agravan así su situación de dolor con una pérdida irreparable.
    Los padres y la población deben conocer este tema no por terrorismo psicológico ni por amarillismo escandaloso.
    Sino para que todo sea hablable con el objeto de  prevenir pérdidas irreparables, como son las vidas de los seres amados

 Lic. Isabel Boschi.Presidenta de FESEA ( Federación Sexológica Argentina)

                                                        El presente artículo se puede publicar o compartir, siempre citando la fuente original.

 


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